Analizar el presente

Al comenzar una Terapia de Pareja, lo primero que hemos de hacer es analizar juntos la situación presente. Es frecuente acudir al psicólogo en un estado de mucha tensión, con acusaciones mutuas y reproches. Como en ese contexto es imposible dialogar, tomamos un poco de distancia para poder tener una perspectiva terapéutica.

La convivencia en las parejas puede atravesar momentos de especial dificultad. Esto se debe en parte al gran cambio en los roles que corresponden al hombre y a la mujer y el cambio de concepción en la crianza de los hijos.

Hay que construir nuevas referencias, ya que los modelos que representan los padres han sido, en muchos casos, cuestionados.

A este marco general hay que añadir las circunstancias personales y la concepción que cada uno tiene sobre lo que es el amor y cómo realizarlo junto a la persona elegida.

Estamos cambiando rápidamente desde una concepción de la pareja como “dependiente”, donde el hombre tenía el papel único de mantener económicamente a la familia y la mujer tenía el papel único de cuidar de la casa y de los hijos. Ahora encontramos parejas donde estos papeles o roles han cambiado, ambos progenitores deben implicarse en la crianza y educación de los hijos. Ambos tienen que trabajar fuera de casa, y queda poco tiempo para la verdadera convivencia.

Es un desafío permanente atender a todas las tareas y mantener una buena comunicación, un equilibrio entre el tiempo que se entrega al trabajo y a las tareas obligatorias y el tiempo que queda para el disfrute en común, y para el disfrute individual. Existe una búsqueda permanente, más o menos consciente, de la realización de la persona como individuo. Es la búsqueda de la pareja “no-dependiente” y alejada del modelo “patriarcal”, donde la familia se convierte en un sistema más democrático. Las necesidades, intereses y deseos de todos los miembros han de ser escuchados y atendidos.

Ya no sirven los modelos del “cuartel” para la vida en pareja ni en familia. A nadie le gusta funcionar a base de “toque de silbato”. Pero a la vez hay que mantener unos horarios, unos límites para que la convivencia sea posible. En esta búsqueda de nuevos modelos, las parejas se debaten entre el deseo de independencia y realización personal y las inevitables renuncias y postergaciones que impone la convivencia. Y a un ritmo muchas veces frenético, donde hay poco tiempo para el silencio y para escucharse unos a otros.

De la buena resolución de estos conflictos depende la estabilidad de la pareja y muy importante, el desarrollo armónico de los hijos, que sin duda, son el futuro.

Analizar los Modelos de Cada Uno

En este segundo tiempo se trata de ver en qué posición está cada persona de la pareja. Qué deseos y qué expectativas espera cada uno del otro. Con recomendaciones y “tareas” para casa la terapia va avanzando.

Se propone una revisión y nueva puesta en escena de todos los escenarios en que hasta entonces la pareja había quedado enfrentada, atrapada. Y entonces hay que escribir un nuevo guión.

En este proceso hay veces en que la pareja sale unida y fortalecida. Hay otras veces en que no es así, y cada uno sigue un camino diferente. Pero en todos los casos se llevan un mejor conocimiento de sí mismos, de sus condicionantes y posibilidades. Y junto al inevitable dolor, hay una amistad, que permite la paz y la alegría de la búsqueda renovada.

En todos los casos comentamos un pensamiento:

“El amor verdadero surge después de la decepción”

La terapia de una pareja conlleva la revisión de lo que cada uno es y quisiera ser, incluyendo lo que ha sido. En la pareja y en todas sus relaciones humanas.

 

SBP

Febrero 2014

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